NUESTRA HISTORIA

Fue así como Sister Patricia León, Sister Valerie Usher, Sister Tierney Trueman y Gonzalo Díaz R. lograron concretar una idea audaz y esperanzadora: la creación del Colegio Anexo San Francisco de Asís, que funcionaría inicialmente en las instalaciones del Colegio Santa Francisca Romana. El propósito era claro: ofrecer educación a niñas y niños en edad escolar que, por distintas razones, estaban fuera del sistema educativo y no tenían oportunidades reales de formación.

La pregunta siguiente fue inevitable: ¿con qué población comenzar y hacia dónde dirigirnos? La respuesta nos condujo al barrio El Codito, en los cerros nororientales de Usaquén. Allí iniciamos la búsqueda de treinta niños para abrir un pequeño curso de kínder y otro de primero elemental. Sin embargo, la realidad superó todas las expectativas. En muy poco tiempo recibimos ciento veinte solicitudes. Fue entonces cuando comprendimos la magnitud del desafío que estábamos asumiendo.

Al mismo tiempo, soñábamos con un proyecto educativo innovador. No queríamos crear un colegio más, sino una propuesta pedagógica alternativa, con un proceso de enseñanza y aprendizaje diferente. Las exigencias del Ministerio de Educación hicieron que, en un primer momento, se optara por consolidar un colegio formal, desde el cual fuera posible avanzar hacia una experiencia de innovación pedagógica con mayor solidez.

Para fortalecer esta visión, el proyecto se nutrió del pensamiento de autores como Piaget y Kohlberg, de quienes asumimos la autonomía como eje central del desarrollo cognitivo, moral y social. Esta perspectiva nos llevó a dar un especial énfasis al desarrollo del pensamiento, a la construcción consciente del currículo y a la formación permanente del equipo docente, elementos que marcaron el rumbo del proyecto pedagógico.

Desde 1995, el Proyecto Educativo Institucional del CASFA se orienta de manera decidida hacia la formación laboral integral. Esta apuesta se concreta en el programa de pasantías, mediante el cual las y los estudiantes de grados décimo y undécimo realizan prácticas laborales en diversas empresas e instituciones, fortaleciendo sus competencias para la vida y el trabajo.

Hoy, el Colegio Anexo San Francisco de Asís es una institución educativa sólida e independiente, que desarrolla su proyecto desde los principios de la Enseñanza para la Comprensión y mantiene una profunda proyección comunitaria. Nuestro compromiso sigue siendo el mismo que nos dio origen: ser una oportunidad real para niñas, niños y jóvenes con deseo de aprender, pero con limitadas oportunidades, y acompañarlos en la construcción de un futuro más justo, digno y esperanzador.

En el año 1985, Colombia enfrentaba una profunda crisis educativa. Las cifras de analfabetismo absoluto y funcional alcanzaban niveles alarmantes, con cerca de diez millones de personas sin acceso real a la educación. Aunque el Gobierno impulsaba iniciativas para responder a esta realidad, muchas de ellas se quedaban en programas sin impacto concreto en las comunidades más vulnerables.

En este contexto, y ante las dificultades del Colegio Santa Francisca Romana para desarrollar un programa sólido de alfabetización, surgió la necesidad de buscar nuevas alternativas. Esta inquietud se fue gestando al interior de la Comunidad de las Hermanas Franciscanas de Nuestra Señora de Lourdes, inspiradas por su carisma fundamental: la opción preferencial por las personas más pobres y excluidas, llamado que la Iglesia latinoamericana había reafirmado desde el encuentro de Medellín en 1968.

Así comenzó una verdadera odisea educativa. Una experiencia que nos llevó a formular los primeros criterios que darían forma a nuestro proyecto pedagógico. El CASFA nació como un proyecto de investigación educativa que se hacía preguntas profundas y necesarias: ¿cómo educar a niñas, niños y jóvenes en el colegio por, en y para la comunidad? ¿Cómo propiciar procesos reales de transformación en sus contextos sociales?

Aunque no teníamos todas las respuestas, contábamos con una fuerte inspiración en la educación popular, una corriente pedagógica que ya estaba generando transformaciones significativas en distintos lugares de América Latina. Desde el inicio entendimos la educación como un proceso que va más allá del aula, un camino formativo que se nutre de la realidad social, política y cultural de la comunidad. La escuela debía ser un espacio para fortalecer capacidades y aportar a la transformación de la propia realidad.

Al mismo tiempo, soñábamos con un proyecto educativo innovador. No queríamos crear un colegio más, sino una propuesta pedagógica alternativa, con un proceso de enseñanza y aprendizaje diferente. Las exigencias del Ministerio de Educación hicieron que, en un primer momento, se optara por consolidar un colegio formal, desde el cual fuera posible avanzar hacia una experiencia de innovación pedagógica con mayor solidez.

Para fortalecer esta visión, el proyecto se nutrió del pensamiento de autores como Piaget y Kohlberg, de quienes asumimos la autonomía como eje central del desarrollo cognitivo, moral y social. Esta perspectiva nos llevó a dar un especial énfasis al desarrollo del pensamiento, a la construcción consciente del currículo y a la formación permanente del equipo docente, elementos que marcaron el rumbo del proyecto pedagógico.